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¿POR QUE ESPERAR?

Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.  Núm. 13: 30.

Fue la fe de Caleb en Dios la que le infundió valor, la que… le permitió ponerse firme y resueltamente de parte de la verdad.  De la misma fuente excelsa, el poderoso General de los ejércitos del cielo, todo verdadero soldado de la cruz de Cristo debiera recibir fuerza y valor para vencer los obstáculos que frecuentemente parecen insalvables… Los que quieran cumplir su deber deben estar listos para hablar las palabras que Dios les indica, y no palabras de duda, desaliento y desesperación.

Mientras los que dudan hablan de imposibilidades, mientras tiemblan ante el pensamiento de altos muros y fuertes gigantes, que los fieles Calebs, que tienen “otro espíritu”, pasen al frente.  La verdad de Dios, que trae salvación, se anunciará a la gente si los ministros y creyentes profesos no ponen una valla en su camino, como lo hicieron los espías desleales.

En esta obra deben emplearse agentes humanos.  Deben intensificarse el celo y la energía; los talentos que se están herrumbrando a causa de la inacción deben ser usados con poder en el servicio.  La voz que dice: “Espera, no permitas que te impongan cargas”, es la voz de los espías cobardes.  Hacen falta Calebs que se apresuren a pasar al frente, jefes en Israel que con palabras valientes presenten un informe enérgico a favor de la acción inmediata.  Cuando el pueblo egoísta, amante de lo fácil, presa de pánico, temeroso de altos gigantes y de muros inaccesibles, clame por la retirada, que la voz de los Calebs se escuche, aun cuando los cobardes permanezcan con sus piedras en las manos, listos a derribarlos por su fiel testimonio.

Se llama a los fieles Calebs en un momento cuando los incrédulos desprecian la Palabra de Dios.  Entonces es cuando han de permanecer firmes en el puesto del deber, sin ostentación y sin vacilar a causa de los vituperios.  Los espías incrédulos estaban listos para destruir a Caleb.  Este vio las piedras en las manos de los que habían llevado un informe falso, pero no se atemorizó; tenía un mensaje y lo daría.  Aquellos que hoy son fieles a Dios manifestarán ese mismo espíritu.

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